PALABRAS QUEMADAS | Ed.15

CICATRICES PUNZANTES

Escrito por Daniela Pinto Meza
Categoría: Palabras Quemadas 16 Creado: Viernes, 12 Enero 2018 07:23

 

CICATRICES PUNZANTES: VIOLENCIA Y TERRORISMO EN LOS MUERTOS DE ÁLVARO BISAMA[i]

       Un primer acercamiento a los cuentos del autor de Ruido (2012) permiten evidenciar la rapidez de la traza, el uso del testimonio propio y ajeno como medio de enunciación y las constantes escenas violentas, donde sangre, muerte y golpes, forman el tejido narrativo de su pluma. Respecto a esto, la periodista Ximena Torres afirma que: “[...] los libros de Álvaro Bisama son como los piercings: filudos, metálicos, escalofriantes y sangrientos” (Torres, en línea); en la misma línea, Careaga sostiene que en los relatos las voces “[...] son lanzadas hacia adelante contando la historia de alguien, que los define y los justifica, pero también los demuele. Voces desplegadas sin horizonte” (Careaga, en línea), que recrean espacios sin tiempo en los que los personajes aparecen y desaparecen para dar paso a una historia marcada por la destrucción, la violencia, la muerte y el insilio (“Muchacha nazi”, “Ho Chi Minh City”, “Death Metal”, “Ciento setenta y dos mil ochocientos segundos”). En otras palabras, las creaciones del autor nacional dan cuenta de “[...] que el yo de estos relatos está extraviado, es un falso yo, o este ha sido arrebatado [...]” (Mayne-Nicholls, en línea), implicando con esto una subjetividad difusa y desconocida. Cabe destacar que de la obra analizada no existen investigaciones o referencias académicas que supongan un marco teórico propicio para abordar la temática aquí planteada, exceptuando reseñas y notas periodísticas. 

       Desde la teoría, mi concepto de violencia ligado a la noción de terrorismo presente en la obra de Bisama, se sostiene mediante la utilización de obras como Sobre la violencia (2006) y Eichmann en Jerusalén (2003), donde Hanna Arendt problematiza la relación existente entre poder, el mal y la violencia, identifica sus diferencias terminológicas, (re)define los conceptos bajo los cuales se erigen las lógicas político-sociales presentes en la contemporaneidad y establece reflexiones en torno a la construcción eficiente de una ética política actual que supere cualquier acto de terrorismo. Asimismo, los planteamientos de Michel Wieviorka en Violence and the Subject (2003) otorgan una profundización mayor a este escrito dado su carácter específico referido al problema del terrorismo y su vínculo con la violencia social. Ahora bien, la reflexión acerca de las marcas de la violencia en Latinoamérica, sus consecuencias en el imaginario colectivo y narrativo, y sus relaciones con el miedo y la cotidianidad, son presentadas por Susana Rotker en su obra Ciudadanías del miedo (2000) y por Ariel Dorfman en Imaginación y violencia en América Latina (1972).

       Los cuentos de Bisama constituyen una obra en la cual la violencia se expresa de forma explícita: “La muchacha sonríe a la cámara y la foto en blanco y negro capta su mirada tristísima, en la que puede reconocerse lo que ha dejado en ella un lugar que huele a combustible, a lenguas mezcladas, sangre y sexo” (Bisama61). Pero, en otros pasajes la violencia se antoja tácita, donde sutiles destellos enunciativos logran matizar la narración, permitiendo al lector reconstruir trazas de violencia, por ejemplo, en el cuento “Los muertos”, donde se retrata –de modo parcial- la historia de un viejo periodista retirado cuya vida se inscribe en los márgenes de su existencia (personaje exiliado, con un fracaso matrimonial a cuestas, escritor frustrado y humillado): “[...] Miraba a su mujer acostarse con otros, los sentía a través de las paredes, como si él fuera un fantasma, como si no existiera, como si nunca hubiese existido” (25). Es en esta grisácea vorágine en la cual la violencia se une al imaginario narrativo, proyectando sus huellas hacia una reflexión social y existencial más profunda. Respecto a esta idea de violencia urbana y social, Rotker señala que:

La violencia produce crisis en todos los órdenes, también en el del discurso. Los individuos buscan sus propias articulaciones, repitiendo una y otra vez sus relatos personales, acaso al modo de exorcismo de una experiencia traumática, acaso al modo de explicar un panorama político y económico cuya complejidad es aprehensible ahora a partir del pequeño cuento de una persona a otra. (Rotker 9) 

       En la obra del escritor chileno, la noción de violencia trastoca las vidas de los personajes, enajenando su voz y sus acciones, por esto la realidad es percibida a través de un lente fotográfico, una voz diferente a la propia o una nota periodística. Las escenas de cuerpos destrozados, militares en las calles, lugares destruidos y miradas perdidas, entrevén espacios despojados de libertad, donde la destrucción masiva, pensada como acercamiento a los códigos del terrorismo,es el factor común en la narrativa de Bisama. Esta característica permite vislumbrar una praxis de la violencia arraigada en distintos elementos, entre estos se hallan: inmolación unida al deseo de destrucción masiva, uso de instrumento que aumente la potencia del hombre que ejerce violencia y crueldad con la que se realiza el acto violento. En palabras de Arendt:

[...] la violencia -a diferencia del poder o la fuerza- siempre necesita herramientas [...] La verdadera sustancia de la acción violenta es regida por la categoría medios-fin cuya principal característica, aplicada a los asuntos humanos, ha sido siempre la de que el fin está siempre en peligro de verse superado por los medios a los que justifica y que son necesarios para alcanzarlo (Arendt, Sobre la violencia 10).

       En este sentido, podemos reflexionar en torno a esta obra narrativa desde la perspectiva de la violencia masiva y de la destrucción, logrando comprender que tras la traza discursiva de Bisama subyace la idea de que existe un aumento en la posibilidad de ejercer daño, y que este mismo daño sea pensado como una manifestación de la crítica y el poder (“[...] ¿A quién se le ocurre querer destruir al Estado? ¿A quién se le ocurre vivir en una casa okupa?” (149), propone una nueva forma de leer Los muertos. Así, el personaje de “Death Metal”aparece taciturno y silencioso, hasta que:

Él les dijo que esa era su vida. Que había dejado la universidad. Que estaba bien. Que su cuerpo era un templo. No les dijo nada más [...] La otra noche, mientras cargaba en su mochila una bomba artesanal, explotó en pedazos [...] Iba en bicicleta a poner una bomba (Bisama 149).

       La violencia, instrumentalizada y pensada desde la masificación se une al concepto de terrorismo, puesto que por definición éste término supone la acción violenta de un agente sobre un paciente (otro) con el fin de infundir terror y destrucción: “[...] Uno usaba además linchaco. Los tres llevaban pasamontañas. No hablaron. Ese silencio lo llenó de terror [...] Le rompieron tres dientes. Le apagaron un cigarrillo en las bolas” (Bisama84). Esta concepción del terrorismo como práctica sostenida y sistemática es expuesta en los cuentos de Bisama mediante diversas referencias a objetos, artefactos y conductas que los personajes expresan, manejan y ejecutan: “[...] Pensó en una entrevista imposible que nunca le harían: ‘¿Y no te importó que muriera gente?’ ‘No” (91); otorgando un duro semblante a la escritura.

       En síntesis, el aporte original de Los muertos de Álvaro Bisama radica en su capacidad para recrear mundos violentados por el terror, lúgubres espacios por donde los hombres no pueden transitar debido al hollín, la putrefacción y el miedo a no observar la realidad. En este aspecto, la enunciación en el texto se presenta unida al terrorismo como actual manifestación de la violencia urbana y social.    

 


Bibliografía

Arendt, Hanna. Sobre la violencia. Madrid: Alianza Editorial, 2006.

____________. Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal. Barcelona: Editorial Lumen, 2003.

Arteaga Botello, Nelson. “El espacio de la violencia: un modelo de interpretación social”. Revista Sociológica 52 (2003):119-145.

Bisama, Álvaro. Los muertos. Santiago: Ediciones B, 2014.

Careaga, Roberto. “Bisama y su libro Los Muertos: ‘En estos cuentos todos están a la deriva’”. Crítica publicada en la columna Cultura y Entretención del diario La Tercera. Publicada el 22 de enero de 2014. Rescatada de: http://diario.latercera.com/2014/01/22/01/contenido/cultura-entretencion/30-156284-9-bisama-y-su-libro-los-muertos-en-estos-cuentos-todos-estan-a-la-deriva.shtml Consultada el: 22 de diciembre de 2014. 

Dorfman, Ariel. Imaginación y violencia en América Latina. Barcelona: Anagrama  1972.

Mayne-Nicholls Verdi, Alida. “Los muertos de Álvaro Bisama”. Crítica publicada en la Columna de Libros de Publimetro. Publicada el 10 de febrero de 2014. Rescatada de: http://www.publimetro.cl/nota/columnistas-publimetro/columna-de-libros-los-muertos-de-alvaro-bisama/xIQnbj!7pHlIe22JUtIY/  Consultada el: 22 de diciembre de 2014.

Rotker, Susana. “Ciudades escritas por la violencia”. En: Ciudadanías del miedo. Caracas: Editorial Nueva Sociedad, 2000.

Torres, Ximena. “Voces malditas en Los Muertos de Álvaro Bisama”. Rescatado de: http://noticias.terra.cl/ximena-torres-cautivo/blog/2014/01/29/3643/ Consultada el: 22 de diciembre de 2014.

Wieviorka, Michel. Violence and the Subject. Published by Sage. Rescatado de: http://the.sagepub.com/content/73/1/42 Consultado el: 22 de diciembre de 2014.

Notas

 [i] Este trabajo forma parte de estudio mayor sobre la violencia en Chile. 

Revista Digital Estación de la Palabra | Ed. 16